La casa de las mujeres: qué memoria guarda el Buen Pastor después de 106 años
Fue asilo, convento, correccional y la cárcel de mujeres más grande del país. Hace un año quedó vacío, y ahora Asunción tiene que decidir qué hace con él.
Redacción TPF · Feed26 oct 2026 · 4 min de lectura
En pleno Villa Morra, entre edificios nuevos y shoppings, hay un edificio de fines del siglo XIX que durante más de cien años fue el lugar al que el Paraguay mandaba a las mujeres que no sabía dónde poner. Se llama Casa del Buen Pastor, y desde octubre de 2025 está vacía.
Esta semana volvió a la conversación: el Ministerio de Justicia y la Asociación Paraguaya de Arquitectos hablaron de un concurso para recuperarlo, según Última Hora. Antes de pensar en lo que puede ser, vale la pena mirar lo que fue.
De asilo a cárcel
Según la Municipalidad de Asunción, el edificio se levantó entre 1897 y 1906 por las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor de Angers, una congregación fundada en Francia en 1835. Nació como asilo y correccional para mujeres y menores.
Con los años fue cárcel, correccional, convento y refugio, como resumieron el Poder Judicial y Hoy. Y durante 106 años funcionó como la principal cárcel de mujeres del país, según la agencia EFE. Hasta tiene una torre que, según Hoy, construyeron prisioneros bolivianos después de la Guerra del Chaco.

Diez mil metros para seiscientas mujeres
La historia reciente es menos poética. El propio Ministerio de Justicia habló de «hacinamiento, infraestructura precaria y condiciones adversas». El predio tiene unos 10.000 metros cuadrados, y al cierre vivían allí 553 mujeres, según EFE.
El 6 de octubre de 2025, en el operativo «Umbral 2.0», fueron trasladadas al nuevo complejo de Emboscada. Las embarazadas y las madres con hijos fueron a Coronel Oviedo.

Cuando las puertas se abrieron
En diciembre de 2025, por primera vez, cualquiera pudo entrar. La muestra «Memorias del Buen Pastor», del Ministerio de Justicia y el Proyecto Social Corazón Libre, llenó pabellones y patios con fotografía, cartas y objetos. Hubo piezas tejidas por mujeres privadas de libertad, la serie Retratadas desde adentro de Francene Keery y un recorrido teatral donde ellas mismas actuaron, según Prensa Mercosur.
«Esta exposición no busca embellecer el dolor, sino darle contexto, humanidad y memoria».
— Betania Ruttia, curadora, a Hoy
El ministro Rodrigo Nicora dijo entonces que la idea era «reconocer a las mujeres que pasaron por sus muros», según La Nación.

La leyenda de Delfina Servín
Una de las historias más contadas del Buen Pastor es la de Delfina Servín, la mujer de la polca de Mateo Gamarra: dicen que pasó allí casi toda su vida y que después vendió flores frente a la Recoleta. El historiador Luis Verón le dijo a La Nación que no hay registros de su condena. Que la leyenda la ubique justo ahí dice mucho de lo que el Buen Pastor fue en la imaginación del país.
Lo que viene
Según Última Hora, el Ministerio analiza usos culturales y gastronómicos, y por ahora una parte servirá de refugio temporal para animales rescatados en inundaciones. La propuesta de los arquitectos apunta a conservar «la parte histórica del inmueble».
Queda una pregunta que no resuelve ningún plano: si el lugar se recicla, ¿qué lugar van a tener las mujeres que vivieron ahí?
Tu primer paso: mirar tu ciudad con otros ojos
Cada ciudad tiene edificios que guardan historias de mujeres que nadie contó. Probá esto:
- Pensá en un edificio de tu barrio por el que pasás siempre. ¿Sabés qué fue antes?
- Preguntale a una mujer mayor de tu familia qué recuerda de ese lugar.
- Si el Buen Pastor vuelve a abrir sus puertas, andá. Mirar es una forma de recordar.
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