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Crecimiento

Peggy Olson en Mad Men: una mujer joven frente a los mandatos de su época

¿Qué se esperaba de una mujer joven en 1960? ¿Qué preguntas vale la pena llevar mientras mirás la serie? Una lectura sin spoilers del personaje Peggy Olson en Mad Men

Redacción TPF · Feed
15 oct 2026 · 5 min de lectura
Peggy Olson, el personaje de Elisabeth Moss en Mad Men, sonríe con el tubo del teléfono en la mano en su oficina.
Escuchá el episodio · Ep. 99 El poder de la creatividad femenina y su importancia en el mundo de la publicidad
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Hay personajes que se miran y personajes que te miran a vos. Peggy Olson, en Mad Men, es de los segundos. Llega a una agencia de publicidad de Nueva York en 1960 como secretaria nueva, y desde la primera escena la serie nos pone en su lugar: el de alguien que tiene que aprender reglas que nadie escribió, pero que todos cumplen.

Este texto está pensado para quien está empezando la serie o va por los primeros capítulos. No vamos a contar qué le pasa a Peggy más adelante. La idea es otra: darte algunas claves para mirarla con más atención y, de paso, mirarte.

Un camino trazado de antemano

Peggy pertenece a una generación a la que se le había dibujado un recorrido bastante preciso: trabajar un tiempo, conocer a alguien, casarse y dejar la oficina. Para muchas mujeres, el puesto de secretaria se pensaba como una etapa de paso más que como una carrera.

Mad Men no lo explica con discursos: lo muestra en los detalles. En quién habla en las reuniones, en quién sirve el café, en qué comentarios se festejan. Una visita al médico, ya en el primer capítulo, alcanza para ver cuánto se opinaba sobre las decisiones privadas de una mujer soltera.

Lo interesante es que Peggy no llega con una bandera. Llega con ganas de hacer bien su trabajo y con la torpeza lógica de quien recién empieza. Justamente por eso funciona como espejo: va registrando las reglas a medida que se choca con ellas.

La oficina como un idioma que hay que aprender

En sus primeros días, Peggy recibe indicaciones sobre casi todo: cómo vestirse, cómo moverse, cómo responder a los comentarios de los hombres de la agencia. Parte de esa guía viene de otras mujeres que ya conocen el terreno.

Ahí aparece una pregunta que sigue vigente: cuando alguien te enseña a sobrevivir en un sistema, ¿te está cuidando o te está pidiendo que te adaptes? La serie no responde por vos. Y eso es lo valioso.

Tríptico de tres imágenes de una misma mujer en escenas de oficina de época: a la izquierda, con vestido azul de cuadrillé y cuello blanco; al centro, con vestido verde y blusa rosa bordada con flores; a la derecha, con el pelo corto, suéter rojo de cuello alto y chaleco de pata de gallo, sosteniendo papeles.
El vestuario de Peggy también narra: cómo se ve y cómo quiere que la vean. · Imagen: Jessica Gimeno (@JessicaGimeno)

La ropa también cuenta la historia

Prestá atención al vestuario. Cuellos redondos, cuadrillé, faldas amplias: en los primeros capítulos, Peggy se viste de una manera que la distingue de otras mujeres de la oficina. Parece más una chica recién salida de casa que alguien que domina el lugar.

En Mad Men, la ropa no es decoración. Es una forma de contar cómo se percibe cada personaje y qué lugar cree que le corresponde. Mirarla con ese ojo cambia bastante la experiencia.

Collage de siete imágenes de una misma mujer con distintos atuendos de los años sesenta: suéter amarillo y falda beige, vestido de cuadrillé azul, chaleco rojo con pañuelo, vestido azul oscuro con perlas, vestido negro con detalles blancos, vestido verde con sombrero y guantes blancos, y vestido violeta con cuello alto.

Cuatro preguntas para llevar mientras mirás

  • Con sus jefes: ¿en qué momentos Peggy calla y en cuáles se anima a decir lo que piensa? ¿Qué le cuesta cada una de esas decisiones?
  • Con su familia: ¿qué se espera de ella en casa y qué se espera en la oficina? ¿Esas expectativas se parecen o tiran para lados opuestos?
  • Con otras mujeres: ¿qué vínculos arma con sus compañeras? ¿Son alianzas, competencia o algo más complejo?
  • Consigo misma: ¿qué quiere Peggy? ¿Lo sabe ella, o lo va descubriendo sobre la marcha?

Por qué Peggy nos sigue hablando hoy

Pasaron más de sesenta años y muchas cosas cambiaron. Otras, no tanto. Quizás nadie te diga que tu lugar es la casa, pero tal vez sí sentiste alguna vez que tenías que pedir permiso para opinar en una reunión, o que había un código de comportamiento que nadie te explicó.

Peggy se mueve en el mundo de la publicidad, un tema que conversamos en el episodio 99 del podcast, sobre el poder de la creatividad femenina en la publicidad. Escucharlo después de ver algunos capítulos te puede dar un contraste interesante entre aquella oficina y la conversación de hoy.

Un ejercicio para después del capítulo

Elegí una regla no escrita de tu propio entorno de trabajo: algo que todas y todos cumplen y nadie cuestiona. Anotala. Después preguntate qué harías distinto si esa regla no existiera, y cuál sería el primer gesto pequeño para probarlo.

Peggy no tenía esa pregunta formulada. Vos sí podés hacértela.

Si todavía no empezaste la serie, encontrás nuestra recomendación de Mad Men en el portal. Y si ya la estás mirando, contanos: ¿qué te está diciendo Peggy a vos?

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