Lo que aprendí en 2 años de hacer podcasts
Lo que empezó como un impulso de pasar a la acción terminó mostrándome mi propósito. Seis aprendizajes de mis primeros dos años con el micrófono.
Aura Zelada · Fundadora y Directora14 dic 2022 · 6 min de lectura
Lo que nació como un impulso repentino de pasar a la acción ya y lanzar mi propio podcast como fuera, después se convirtió en un proyecto mucho más grande. Me dio tantas satisfacciones que hasta encontré mi propósito actual de vida, y otros aprendizajes que hoy te quiero compartir.
Los podcasts son una excelente oportunidad para hablar con personas que admirás
Me encanta charlar por horas. Admiro a la gente apasionada que tiene una historia que contar y algo nuevo que enseñar. Pero sería muy raro llamar un día a una de estas personas (siendo yo para ella una total desconocida) y decirle: «Te invito a tomar un café, que me cuentes de tu vida, cómo llegaste hasta acá y me des consejos que me puedan servir».

Con un podcast la historia cambia: es la excusa perfecta. No importa si esa persona nunca había escuchado tu podcast; es muy probable que acepte la invitación y tengas esa excelente oportunidad.
Aprendí a hablar con fluidez ante un micrófono y con una cámara enfrente
La primera vez que grabé un episodio, lo único que tenía que hacer era leer ante el micrófono lo que tenía escrito (y, en lo posible, sonar natural, como si no estuviera leyendo).
Estaba sola en mi oficina, ni siquiera tenía una cámara enfrente. Éramos el micrófono y yo, pero ¡qué difícil me resultaba!
No me gustaba mi voz, me sonaba ridícula. Me invadía la #radiomente diciéndome «¿quién te creés?», «¿quién te va a querer escuchar a vos?» y otras crueldades que llegamos a decirnos quienes padecemos el síndrome de la impostora.
Pero supe reconocer ahí a mi ego queriendo protegerse de salir de su zona de confort, así que seguí.

Episodio tras episodio la cosa se fue poniendo más cómoda. Mi voz ya no me parecía la de una nena de 11 años, sino la de una mujer adulta que habla con convicción… y me empezó a gustar 😉. Así desarrollé la habilidad de hablar, ¡una habilidad que abre puertas!
Seguí hablando, grabando, escuchándome, espantándome… hasta que empezó a gustarme (un poquito) y me animé a lanzarlo.
Entendí que tenía mucho para dar
Con el podcast me animé a dar mi voz, a investigar más sobre los temas que me interesan, y comprobé que si a una persona le interesa algo, habrá miles allá afuera a quienes también les resulte atractivo.
Esto es lo que siempre les digo a las mujeres líderes que conozco: tienen tanto para dar, para enseñar e inspirar, pero muchas veces no se dan cuenta, porque les resulta tan normal, tan de su día a día, o porque piensan que son temas que solo les interesan a ellas.

Por eso, cuando sientas esa necesidad inmensa de dar, de compartir tus conocimientos, ideas y reflexiones con el mundo, no dudes: ahí hay algo muy importante que quiere salir, y allá afuera hay muchas personas que lo necesitan.
Descubrí mi propósito actual de vida
Tu Potencial Femenino empezó como una afición, algo que hacía mucho quería hacer pero para lo que no tenía tiempo. Con la pandemia y la pérdida de un cliente que me consumía muchísimo, encontré un hueco en mi agenda y lo saqué a la luz.
Como era un proyecto personal, sin fines de lucro, pude moldearlo a mi antojo: hice el podcast que me hubiera gustado escuchar. Y ahí me fui dando cuenta de lo mucho que me mueve el empoderamiento femenino.

Con el tiempo aprendí muchísimo de todas las mujeres que pasaron por cada episodio. Y me di cuenta de que, si lo disfrutaba tanto, era porque algo muy fuerte me impulsaba a hacerlo cada semana durante un año y medio. Así se siente cuando hacés algo con propósito.
A partir de ahí vino la organización de la primera edición de Triunfadoras, me animé a compartir más mis conocimientos en redes sociales y, a mediados de este año, lancé de lleno mi marca personal para potenciar a mujeres líderes en internet.
Comprobé que la organización es clave (y que un equipo ayuda muchísimo)
Salir cada semana con un episodio nuevo, conseguir una invitada diferente, coordinar agendas, grabar, editar, distribuir en las plataformas y promocionarlo en redes… ¡es mucho trabajo! Todo se hizo mucho más llevadero con mi equipo.
En Gánica nos volvimos expertos en producir podcasts de principio a fin, y sacamos los episodios con una coordinación y una eficacia que realmente me enorgullecen ❤️.

Aprendí a monetizarlo y capitalizarlo
Con el podcast conocí a mucha gente y mucha gente me conoció a mí: lo que hacía y cómo lo hacía. Con varias de esas personas conectamos y así salieron nuevos clientes, amistades y proyectos.
Un podcast es una excelente plataforma para mostrarte como sos, en lo personal y en lo profesional: tu potencial, tus intereses. Eso hace que atraigas y conectes con quienes quieren trabajar con vos, ya sea como clientes de una agencia, de tus cursos o de tus servicios como profesional independiente. Así es como un podcast fortalece tu marca personal.
Todo esto hizo que lograra monetizar el podcast (no directamente desde la plataforma; esa es otra historia) y también capitalizar mi marca personal: invertir en mí, en mi nombre y apellido, en la reputación que tengo en internet. Y eso, sin duda, abre muchos caminos.

Después llegaron invitaciones a charlas, programas de televisión, revistas, otros podcasts… y más.
Los aprendizajes de estos dos años de hacer podcasts, tanto el mío como los de los clientes de mi agencia, son muchísimos más. Acá te dejé los que me parecen más significativos.
Si estás pensando en lanzar tu propio podcast, en Gánica hacemos la producción completa para que vos te encargues de la mejor parte: dar tu voz.
Fundadora y Directora de Tu Potencial Femenino. Comunicadora digital, emprendedora y fundadora de Gánica.



