Pagarte primero a vos misma: por qué salvarte primero no es egoísmo, sino estrategia
Tu dinero, tu cuerpo y tu concentración: tres lugares donde ponerte primero te da mejores resultados, para vos y para los demás.
Aura Zelada · Fundadora y Directora16 dic 2023 · 5 min de lectura
Te quiero hablar de por qué ponerte a vos ante todo es lo que mejores resultados te va a traer. Lejos de ser egoísmo, se convierte en una buena estrategia para estar bien vos y dar lo mejor de vos a los demás.
1) Tu relación con el dinero
«Págate primero» es uno de los grandes consejos que da Robert Kiyosaki en su famoso libro Padre rico, padre pobre. Se refiere al ahorro.
Él dice que el ahorro es una manera de pagarse a uno mismo, y que así como cada mes pagás tus obligaciones, tenés que tener una obligación con vos misma.
Kiyosaki sugiere que, aunque tengas deudas, no dejes de ahorrar. Por ejemplo, si debés 100 dólares y hoy cobrás 100 dólares, no uses todo para liquidar tus deudas: ahorrá 10 (pagarte a vos misma) y usá esos 90 para abonar lo que debés.
¡Pero no te va a alcanzar! Pues claro, ese es el truco.
El acreedor no va a permitir que le pagues solo 90: te va a exigir los 10 faltantes. ¿Y vos qué vas a hacer? Todo lo posible para conseguir esos 10 que faltan. Te vas a esforzar, porque hay una presión externa.
Sin embargo, nosotras no nos presionamos lo suficiente. Si decís que cada mes vas a ahorrar 10, pero llegado el momento no te alcanza, fácilmente vas a decidir dejar de pagarte a vos misma para poder cumplir con los demás.
Y así es como nunca llegás a ahorrar, ni a acumular, ni a invertir, ni a crecer. Todo el dinero que entra se va; no se queda nada.
2) Tu cuidado físico
Esto mismo se aplica a la actividad física.
Hace más de seis años que hago actividad física de lunes a viernes por la mañana. Después de mucho intentar generar el hábito de ejercitarme todos los días, me di cuenta de que, más allá del tipo de actividad que elija, algo fundamental para mí fue el horario.
Al hacerlo por la mañana tengo muchas más probabilidades de cumplir que si lo dejo para otro momento del día.
Lo comprobé yo misma, durante años: si un día no pude ir y pretendo ir por la tarde, es muy probable que termine no yendo, porque estoy cansada o ya no me dio el tiempo.
Así que acá también apliqué este principio: primero yo.
Al principio fue muy difícil acomodar mis horarios, ver cómo meter eso en mi agenda y protegerlo a toda costa de los demás (cuando querían arrancar una reunión a primera hora solo porque les quedaba mejor a ellos). Tuve que ponerme firme. Hoy es una rutina instaladísima y ya todos saben que nadie puede contar conmigo antes de las 9:00.
3) Tu concentración en lo importante
Ok, son las 9:00, ya me ejercité y ahora a trabajar. ¿Qué hago? ¿Respondo mails? ¿Miro las notificaciones de WhatsApp para ver las urgencias del día?
¡No! Foco en lo importante.
Seguro tenés un proyecto que espera que algún día tengas tiempo para dedicarle, una idea espectacular para desarrollar, pero que nunca llega por el famoso «no tengo tiempo».
Acá pasa lo mismo que con pagarles primero a los demás. Tu tiempo, tus ideas y tus iniciativas son lo más valioso que tenés; sin embargo, si estás todo el día respondiendo a lo que te piden otros, nunca van a ver la luz.
Dedicá la primera hora del día a trabajar en lo más importante: aquello que te apasiona, ese proyecto que te mueve el corazón y que necesita toda tu concentración.
No te contamines con las exigencias de los demás: llamadas, mensajes, mails, urgencias de acá y de allá. Puede que, cuando las resolvés, sientas que estás haciendo algo productivo, pero en realidad todo eso es muy disperso y no tiene verdadero valor.
Donde sí vas a aportar verdadero valor es cuando trabajás concentrada, creando algo de calidad, de manera enfocada y continua cada día.
Y ahora sí, a atender a los demás
Si te das cuenta, el día tiene 24 horas. Solo te propongo que uses una hora para honrar a tu cuerpo y proteger tu salud, porque sin eso no vas a ningún lado.
Después, que uses una hora de tu día laboral para concentrarte en lo importante y así puedas ofrecer algo de calidad.
Y por último, con tu pago, que dejes un 10 % para vos y el otro 90 % para el resto del mundo.
Si lo ves de esa manera, no es egoísmo, sino estrategia.
No te quedás con las 24 horas del día, las 8 horas de tu jornada ni el 100 % de lo que ganás. El mundo no funciona así: vivimos en comunidad, y poder compartir es lo que nos hace crecer como humanidad.
Pero a veces se nos va de las manos: damos todo y no dejamos nada para nosotras mismas. Y ahí salimos perdiendo nosotras y también los demás.
Con estos ejemplos ves que es solo un pequeño porcentaje de cada cosa lo que te das a vos misma. Y te aseguro que hace una gran diferencia.
¡Gracias por leerme! Contame qué te pareció en Instagram: @aurazelada.pro.
Fundadora y Directora de Tu Potencial Femenino. Comunicadora digital, emprendedora y fundadora de Gánica.



